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NATURALEZA MUERTA

Sandia, dibujo

Me relaja dibujar bodegones

Los últimos que he hecho los estoy usando  de salvapantallas. en mi ordenador


bodegon , salvapantallas

Me gusta el contraste, del marco tecnológico con esas imagines que remiten al siglo  XVlll


licor, copa, dibujo

En el plano funcional , me aportan buen de contraste para los iconos, me facilita su localización .  Pero es que ademas me relaja ese fondo de trazo manual , paleta de tonos de color y atmósfera tenebrista


herbero, bodegon

Estos los dibuje durante el confinamiento, los compartí en su momento y añadí este comentario: 

“Tras cuarenta dias encerrado , empiezas  a ver lo bello , en casa, en cosas sencillas, en luces, en sombras.”


menbrillos y frutero, dibujo


Un buen amigo muy “ilustrado” me respondió: 

  “Por eso muchos de los mejores bodegonistas del barroco español son monjes, como Sánchez Cotán que era cartujo, son místicos de la materia y la luz” 


bodegon con membrillos

Sánchez Cotán. quedaros con ese nombre, sus bodegones son fascinantes, os recomiendo hecharle un vistazo


bodegon con cerezas

 

“Naturaleza muerta “natura morta” "nature morte" “still life” el nombre se repite en diferentes idiomas,


granadas, higos y naranja, dibujo


Los salvapantallas están pasados de moda, ahora el mundo reside en los móviles o como mucho en los ipads


cerezas, melon y peras, en el plato, dibujo

Reme una buena amiga  puso en su móvil uno de mis  dibujo de flores y quedaba elegante. 

Un toque clásico, no tiene porque estar reñido con la rabiosa modernidad, estética o tecnológica.

Por si os apetece probar, ella uso el primero de esta  serie Flores

PAELLA

preguntas , paella, icono

POR ALGUN MOTIVO QUE NO CONTROLO, TODO EL ARTICULO SALE SUBRAYADO ¿? PIDO DISCULPAS

La paella es redonda como los planetas y forma parte de una constelación , de toda una galaxia  alimentaria . Muchos de los platos mas populares tambien  son redondos son planetas  ; pizza, tortitas mejicanas, tortilla de patatas, hamburguesa, galletas , tarta de manzana, etc…
¿ tu te habías dado cuenta?, te habéis preguntado  ¿por que? ….yo si
Ademas de ser redondos, todas las comidas que he mencionado  tienen  en común su origen , la  cocina popular, la cocina de los pobres,
Yo " tengo una teoria" al respecto de estos planetas circulares y alimenticios, por supuesto sin base científica alguna

Punto uno 
Todo ser humano y por tanto toda cultura tiene como principio existencial; COMER (lo de hablar viene después)
Nuestro organismo tiene unas prioridades nutricionales en la base están ; los hidratos de carbono; trigo, arroz, maíz , la patata y otros, etc…

Para conseguirlos en abundancia; desarrollaron la AGRI-CULTURA; los calendarios, los dioses, las creencias humanas , la geometría , la matemática y otras herramientas

pizza, tortitas mejicanas, tortilla de patatas, tarta de manzana

PUNTO DOS
¿Pero porque redondas?


El ser humano dio un paso evolutivo crucial , cuando opto por “cocinar  los alimentos”. esto le permitió, higienizar y hacerlos  mas fácilmente digeribles,
Este segundo punto  nos da la clave de porque son circulares nuestros platos preferidos .
 arroz- paella, trigo-pizza ,  maíz- tortitas, mejicanas, patata-tortilla y de postre tarta de manzana


Si consideramos  las fuentes de energía  de que disponían y las tecnicas que dominaban  el circulo es el que permite un mejor aprovechamiento con un menor consumo

Valencia, paella, postales,
PUNTO TRES
El acto de comer, corresponde a una necesidad primaria, individual, personal

Pero tambien tiene o se  se puede entender como un acto social, dado que somos seres gregarios y que para conseguir los alimentos y cocinarlos necesitamos de los demás, pero curiosamente esto varia bastante de una cultura a otra, En el mediterráneo es sobre todo un acto social pagano y muy ritualizado

Aquí ya pasamos, a otro nivel de significación; y el circulo adquiere nuevas connotaciones; sociales y simbólicas y estéticas, 

La paella no se puede resumir en una receta, la paella en Valencia es un acto social
explicar una receta es complicado , explicar un acto social mas, para hacerlo se me ocurrió buscar

imágenes de todo tipo ( grabados, oleos, fotos, cerámicas, instagramers) en los que saliese una paella, !! sorpresa !! aparecieron cienes y cienes de imágenes “con paella” la única explicación que se me ocurre es que la paella es fotogénica, tambien ocurre con algunas actrices o actores son “fotogénicos y punto ¿porque? eso se me escapa,

preparar, paella, comer, fotografiar


Llegados a este punto

Lo mío es analizar imágenes , voy a presentaros una “infografia “ ósea un dibujo explicativo en el que trato de identificar, la secuencia del acto social

Mi síntesis después de ver muchas fotos es la siguiente

En la foto no sale un personaje principal el el fotógrafo , solo caras de felicidad, entorno al circulo de la paella


la foto con paella

Las tareas previas, 
tres lineas fundamentales que no salen en la foto, 

A.-los ingrediente; Arroz, las verduras , las carnes , de proximidad son la base de todo
son productos de proximidad, muchos de ellos de auto-consumo, los ingredientes  determinaran la calidad ultima de lo que vamos a comer
B.- cocinar, aqui hay dos lineas, por un lado la energía a utilizar, ?que tipo de leña? por otro una división de genero, la mujer lo prepara todo pero en tanto que acto social, lo común es que sea un hombre el que la cocine ?¿ 
C.- poner la mesa, ¿para cuantos? hablamos de un acto social mediterráneo , el numero de comensales nunca esta claro. En su modelo primigenio  y que de alguna modo perdura, no existía la mesa, se ponía la paella en medio, cada comensal tenia su cuchara, y se comía bajo la consigna “cucharada y paso hacia tras “
La vajilla, cubiertos, servilletas, mantel, copas, simplemente son ajenos a este ritual de la paella

como solución intermedia se improvisa una mesa y bancos con tablones ,para que se asienten gente de edad, niños y discapacitados.

preparativos, ingredientes, fuego, mesa

Los invitados de ultima hora, 
Un plato como la paella es un lugar de encuentro abierto, esto quiere decir que tienes que cocinar en una horquilla que puede  ir  por ejemplo entre 30 o 50 , hay una momento clave 20 minutos antes de comer  ; Voy a echar el arroz”  ¿ cuantos vamos a ser ? me parece importante ese momento por un motivo concreto esta claro que el sabor y sustancia es uno, dividirlo entre treinta cincuenta, cambia mucho, pero no porque lo importante no es eso lo importante es COMPARTIR y el ritual de la paella lo permite ajustar asta ultima hora

¿ que otro plato de la cocina internacional tiene esa flexibilidad ?
añadamos  que es un plato muy inclusivo; te puede gustar mas o menos pero el rechazo absoluto es menor que en otros platos con mayor personalidad, 


los invitados


La escena completa quedaría mas o menos así 

escena completa, dia de paella


Antes/ Ahora

¿ que ocurrió en ese intervalo?

contrastes, popular, lujo
El éxito de la paella como alimento y como icono no se puede comprender del todo, sin tener en cuenta sus origenes y en ellos no hay una fecha ni un nombre propio, para mi es un ejemplo mas de “EL PODER DE LOS PARIAS” 

 La paella nace  de una necesidad primordial , alimentarse , con los productos y la energía  que tienes a mano ,con lo que uno tiene a mano, !! Acaso eso no es lo mas próximo a la definición de inteligencia !!

No hay una fecha ni un nombre propio a quien adjudicar la invención de la paella , fue una creación colectiva , por ensayo error y abierta a aportaciones



Cerrando el circulo

Paellas empaquetadas, las podéis encontrar a miles,  ningún problema, solo una objeción; ¿ en que parte de la receta explican que la paella mas que un alimento o un sabor es un acto social ?


productos comerciales




REPOSTERIA VALENCIANA

piuletes y tronadors , dia de los enamorados, Valencia

En la sociedad tradicional los dulces tenían estatus de casi lenguaje, marcaban efemérides y tenia su simbolismo una receta secreta  y  un ritual , cada mes cada localidad tenia su particular “menú” 

Por Sant Donis: "La Mocaora: piuletes y tronadors en el dia de los enamorados , Valencianos

Por pascuas , "la mona de pascua"

mona de pascua



Introducción
El cinco de octubre de 1932 en el habitual programa de los miércoles que emitía Unión Radio Valencia, Maximiliano Thous Orts, aprovechaba la cercanía del nueve de octubre para hablar de la costumbre folklore más vinculada a ese día, la mocadorà. 
Miércoles 5-10-1932
LA FIESTA DE SANT DIONÍS

Pocas veces he realizado, yo, la valentía de colocarme ante el micrófono, dispuesto a enjaretar la charla folklórica de los miércoles, con la seguridad, que hoy tengo, de traer un temita sencillo, agradable y de absolutísima actualidad.
Y lo enuncio, enseguida, para evitar a ustedes el más leve trabajo mental. Voy a hablar, no más allá de cinco minutos, de la valencianísima fiesta de Sant Dionís, de les piuletes, dels tronadors, de la costumbre galante de fer el mocador a la novia... Tema histórico, dulce, sabroso, amatorio y de innegable relieve en el folklore valenciano.
A los valencianos de la capital, y a muchos del reino, no hay por qué recordarles el origen de la fiesta y los detalles de la misma, que son conocidísimos.
A los señores radioyentes que ignoren todo esto, pronto vamos a enterarles.
El día nueve de octubre de 1238, ¡hace la friolera de setecientos años! Don Jaime, El Conquistador, entraba victorioso en Valencia. 
Ya están aquí las piuletes y los tronadors. Piuleta: flexible canutillo de papel, relleno de pólvora, doblado en forma de eme mayúscula y atado por el centro. Parecido a lo que en otras tierras llaman “triquitraque”. Tronador: canuto de caña, embutido de pólvora, cuya explosión atronaba y de este tronar tomó su nombre.
Hubo una vez que, en vísperas de la fiesta, ocurriósele a cierto ingenioso confitero, simular las piuletes y los tronadors, con sabroso mazapán y dulce yema, substituyendo la envoltura por azucarada pasta del tono del papel y de la caña. 
Cesó el estrépito de la pólvora. La diversión, grata al oído y al olfato, convirtiose en placer del paladar aficionado a golosinas.
Víspera de fiesta. Los confiteros rivalizaban en la presentación de su mercancía. Cantidad, calidad, tamaño, buen gusto para adornar el escaparate de su tienda. Entablada la competencia, sobre los primitivos tronadors y piuletes, el arte reposteril fue amontonando aditamentos: confites de colores, talcos relucientes, rizada alhama de plata, “vidre volaor”, como decían al espurnado de partículas brillantes, lazos, cintas, etcétera, etcétera. Ya es difícil adivinar las siluetas del tronador y de la piuleta, bajo los arbitrarios adornos que las sobrecargan.
Buena distracción para una víspera de fiesta, cuando no había matinés en los teatros, ni se conocía el cine, ni las calles ciudadanas estaban medianamente alumbradas, buena distracción este paseo de la víspera de Sant Dionís, para pasar revista al adorno de las confiterías.
Y natural, naturalísimo, que el pretendiente, el novio, el esposo de la dama, cuyos ojos se encandilasen ante tanta dulce tentación, se apresurase a obsequiarla llegando al máximo límite de sus posibilidades económicas. Aquí surge el mocador.
No estaban en boga los actuales envases para bombones, ni parecía chic prevenirse de un cestillo, como si se tratase de ir a la compra. Era más señor, aun cuando luego haya parecido más plebeyo, adquirir un mocador para llenarlo a colmo de azucarados materiales.
¡Qué mocador! Era el bello tiempo en que todas las rientes acequias que vivifican nuestra huerta, tenían como guardias de honor en sus márgenes, la doble fila de las frondosísimas moreras, de verdes, amplias, carnosas hojas que los gusanos de seda, en cientos de millares, comían vorazmente para deglutir más tarde el recio hilo, que devanado del capullo de ebúrnea blancura, pasaba a los incontables telares, movidos a mano y pie por nuestros expertísimos tejedores. 
No era entonces, Lyon, el centro de las sederías europeas. Triunfaba por el mundo la seda valenciana. Y en aquel mocador de seda, colocaba el galán la dulce ofrenda. “Utile dolci”, que dijo Horacio en su Arte poética. ¿Cómo no había de obtener todos los sufragios una moda que de momento deleitaba el paladar con la dulcedumbre y más tarde prolongaba el recuerdo con la utilidad del sedeño tejido, vistoso, suave y perdurable?
“Fer el mocador” (hacer el pañuelo, llenar el pañuelo) es frase todavía viva en el folklore valenciano y costumbre que renace con tanto brío como la de las fallas, aunque, naturalmente, no mueva tanto estruendo ni mantenga en igual expectación a valencianos y forasteros.
Cuídanse de mantenerla los confiteros; no desagrada, ¡es claro!, a las mujeres, que son las beneficiadas. Es de esperar que hogaño crezca el entusiasmo por esta fiesta.
Y yo me atrevería a recomendar, aun a trueque de que se me crea subvencionado, que todos los valencianos, dispuestos a seguir la galante costumbre de obsequiar a sus damas, no desdeñen la adquisición del mocador, el auténtico mocador, con preferencia a las cajas exóticas y frecuentemente cursis. Moda es, o ha sido hace poco o lo está siendo o lo volverá a ser, que nuestras jóvenes ciudadanas acorden con la boina que sujeta las cortas melenas, el pañuelo de seda que desliza sobre sus hombros, prestigiando el busto y realzando la belleza del rostro... ¿Qué más elegante que un pañuelo de seda valenciana? Elegante lo nuestro y útil también... y todo cae en casa. La economía y el folklore andan de perfecto acuerdo en este caso de valencianía económica y de artística elegancia.
¿Siempre fue así la fiesta de Sant Dionís? ¿Siempre hubo piuletes y tronadors de mazapán en los escaparates?
Conozco una excepción. Voy a mentarla porque se trata de nombres y de hechos ocurridos hace sesenta y tres años, que les van a sonar a ustedes como de actualidad absolutísima.
Anteayer hizo esos años, el 3 de octubre de 1869, levantáronse en la provincia de Valencia dos partidas republicanas.
Pero recelo que aquella noche las piuletes y los tronadors no estaban en los escaparates de las confiterías. Piulaven i tronaven de bona veritat en mitad de la calle.
No; no. Nuestra Constitución ha declarado la guerra fuera de la ley. Y peor si la guerra es entre hermanos.
En Sant Dionís o en cualquier otra fecha, los tronadors y las piuletes, de dulce. Tragedias, no. Ya hemos sufrido bastante.
Aprovechemos estos momentos de relativa paz y hagamos el mocador llenándolo de esos proyectiles agradables e inofensivos cuyos peores daños reponen con cierta facilidad el ricino o el bicarbonato.





Introducción
El diecinueve de abril de 1933 en el habitual programa de los miércoles que emitía Unión Radio Valencia, Maximiliano Thous Orts, aprovechaba el día señalado para hablar de la festividad de pascua y su folklore. En esta charla Thous hace referencia au uso festivo de las cometas en estats fechas y a los diversos dichos que en la cultura popular valenciana nos hablan de ello.


Miércoles 19-4-1933

A semejanza de muchos cachirulos que han constelado el cielo de Valencia, durante los días de Pascua, yo acabo de hacer fil trencat.
En nuestro folklore, esto equivale a haberse roto el cordel que une el cachirulo a las manos del que lo empina. Cuando ocurre ese accidente, el cachirulo, impulsado por el viento, se aleja; pero, atraído por la fuerza de la gravedad, cae donde menos podía figurárselo el remuntador.
Así estoy, yo: empujado a la deriva, una vez roto el cordel que me unía a Valencia. Pero por fortuna la caída no es de gravedad. Es, sencillamente, de pronóstico reservado. Y no tan reservado que no pueda decir, que antes de pocas horas descenderé entre los almendros de Jijona y las palmeras de Elche. 
A los señores radioyentes, habituales a estas breves charlas, que yo declaro paladinamente, por ser ello de mi obligación y de mi devoción, hallarme estos días “pensando en la mona de Pascua”. La frase es de las más conocidas en el folklore valenciano.
Cuando se quiere decir de uno que está distraído, que se halla ausente de lo que se habla, que no pone atención a lo que se le dice, que olvida lo que se le encargó… dícese en castellano que “se le fue el santo al cielo”. En valenciano decimos que está “pensant en la mona de Pasqua”.
Pues bien: la frase tiene, hoy, en el presente caso, mejor aplicación que nunca; porque, real y efectivamente, yo he estado y estoy pensando en “la mona de Pascua”. Lo mismo habrán hecho muchísimos, innumerables valencianos. Con la no pequeña diferencia de que ellos lo hacían en plan de diversión y yo, pobre de mí, en el de investigación folklórica. 
La actualidad me ha planteado un problema que muchas otras veces se me ocurrió aclarar y pronto le perdí la pista. He aquí la cuestión: ¿Qué razones etimológicas puede haber para que la combinación de panquemao y huevos cocidos, duros, reciba el nombre de mona?
Vamos por partes, pues el tema no es tan sencillo como a simple vista parece. Y la primera parte va a ser declarar intrusa la palabra panquemao. No es valenciana. En la Ribera se dice, muy apropiadamente, “panou”, que no debe traducirse por pan nuevo, sino por pa en ou (pan con huevo). Lo de quemado es versión castellana cuya procedencia no me he decidido a averiguar. Ya le llegará el turno. Si, efectivamente, se tratase de decir que el pan está quemado, en valenciano diríamos “pacremat” y no “panquemado”, absolutamente castellano en las dos palabras que lo componen.
Volvamos a la mona. El uso y abuso de huevos cocidos en esta época del año está perfectamente justificado. Obedece a leyes de producción y economía más claras que el chocolate de casa de huéspedes.
Por este tiempo, las prolíficas gallinas ponen sus huevos con más abundancia que en cualquier otra época del año. Antes, cuando no había tráfico, ni las transacciones, ni las elaboraciones industriales que hogaño tienen el huevo por primera materia, la abundancia de huevos de gallina, durante las pascuas, excedía a las necesidades del consumo. Y como se trataba de días de fiesta, de comilona y de holganza, era naturalísimo que se echase mano del comestible más abundante y en mayor peligro de descomposición. Una buena cantidad de huevos era mezclada con la harina de primera para confeccionar el sabroso panou. Y los otros huevos, destinados a la merienda, forzoso era que fueran hechos duros, porque en esa forma es fácil el transporte.
Creo que esto está suficientemente explicado. Ahora no está de más añadir que la costumbre de los huevos de Pascua, no es sólo valenciana, su área es mundial. Pero en otras latitudes no tienen igual carácter que aquí, aun cuando el origen folklórico pueda ser el mismo.
La verdad es que yo tampoco me he podido explicar, satisfactoriamente, que se llame “mona” a la mezcla del pan dulce y los huevos cocidos. 
Hay una teoría. La he oído a muchos aficionados a estos estudios y a muchos viejos valencianos. Todos coinciden en ella. Yo debiera aceptarla. Sin embargo, la tengo en cuarentena.
Dícese que, con afán de adornar la especie de pastel vistoso que constituye el pan dulce con los huevos incrustados –huevos pintados de diversos colores, rojos con preferencia y sujetos con tiritas de pasta simulando trenzas y cordones–, para rematar este monumento de pastelería, había la costumbre de colocar encima, como estatua en su pedestal, un muñequito de velludo, de terciopelo, que afectaba la graciosa forma de una monita en actitud grotesca.
Esto es verdad. Yo recuerdo que en mi juventud era muy corriente este adorno que, hoy, por excepción ponen algunos pasteleros.
Pero, la verdad, no sé si el nombre se debe a esa forma del adorno o precisamente todo lo contrario: se puso ese adorno para que fuese en consonancia con el nombre popular que los valencianos habían adjudicado al pastel de Pascuas.
Asunto es este que algún día pondremos a controversia. No ha de ser menos que el origen de Cristóbal Colón en cuya historia hay un famoso huevo que pudiera tener alguna relación con este nombre de mona.
Hay dos frases vulgarísimas y algo parecidas –aunque diametralmente opuestas en su sentido– usadas a diario por nuestro pueblo: “Poner cara de mona” y “poner cara de Pascua”.
Cuando a alguien escéptico, descreído, “duro de pelar”, se le prueba con toda evidencia algo que negaba firme y reiteradamente, en valenciano se le dice: “¿Has vist, bonico? ¡T’han deixat cara de mona!”.
En cambio, cuando uno está satisfecho, contento, seguro, confiado, y la satisfacción rebosa en el semblante, nuestro folklore, como el castellano, dice que “¡pone cara de Pascua!”.
Poner cara de mona y cara de Pascua, bien se ve que no son la misma cosa. A pesar de que la mona de Pascua es una e indivisible.

Muchísimas gracias. ¡Salud y floklore!